Prólogo

Pío García-Escudero Márquez . Presidente del Senado de España

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Como presidente del Senado de España, me gustaría felicitar a la Fundación CNSE para la Supresión de las Barreras de Comunicación por su acertada iniciativa de elaborar, por primera vez, una versión de nuestra Constitución en lengua de signos.

Transcurridos 34 años desde su aprobación, nuestra Constitución sigue manteniendo su plena vigencia como guía para una convivencia democrática cimentada sobre los grandes valores de la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político. La Constitución de 1978 es el gran patrimonio político de todos los españoles sin excepción, pues bajo su amparo nuestro país ha experimentado en el último tercio de siglo un histórico avance en materia de derechos y libertades, así como de progreso económico.

Entre estos avances ocupan sin duda un valor destacado los que se refieren a la eliminación de las barreras que dificultan a las personas con algún tipo de discapacidad su acceso a los bienes y servicios fundamentales y, en general, el pleno disfrute de su derecho a la igualdad de oportunidades. Ciertamente, ha sido mucho el camino recorrido en todos estos años de democracia, pero aún sigue siendo mucho el que queda por recorrer, lo que significa que no podemos bajar la guardia ni olvidar el esfuerzo permanente de integración al que todos, los poderes públicos en primer lugar y la sociedad en su conjunto, estamos obligados.

Vivimos en una época caracterizada por la revolución de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, una nueva era en la que el acceso a la información y el conocimiento ha adquirido un valor estratégico como factor de progreso y promoción personal. En este contexto, la eliminación de obstáculos que dificulten la accesibilidad a cualquier fuente de información cobra una importancia especial, sobre todo cuando precisamente las nuevas tecnologías nos abren cada día nuevas posibilidades para suprimir esas barreras.

Conocer nuestros derechos es el requisito indispensable para poder ejercerlos. Facilitar el acceso a aquello que precisamente es la fuente principal de nuestros derechos, la Constitución Española, constituye una iniciativa digna del mayor aplauso y, además, adquiere un valor añadido en este año en el que conmemoramos el Bicentenario de la Constitución de 1812, la primera piedra de nuestro edificio democrático.

Reitero, por tanto, mi enhorabuena a la Fundación CNSE para la Supresión de las Barreras de Comunicación y le deseo los mayores éxitos en su tarea de contribuir a la plena participación social de las personas sordas.

Pío García-Escudero Márquez

  • Elaborado por:
  • Fundación CNSE
  • Con la colaboración:
  •  Centro de Estudios Políticos y Constitucionales Fundación ONCEFederació de Persones Sordes de Catalunya