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Lo primero que debemos tener en cuenta cuando comenzamos a leer con un
niño o niña Sordo es que estamos actualizando una costumbre
inveterada por la que millones de personas han compartido y recreado sueños,
recuerdos, fantasías y anhelos de la humanidad.
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Cada vez que leemos un cuento instauramos un tiempo diferente, que rompe
con nuestra cotidianidad. Por esto es importante que la persona que lea
le asigne un tiempo especial a la lectura, en el que esté relajado
y pueda lograr un ambiente cálido.
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Es
conveniente que esta pequeña ceremonia tenga cierta rutinas: un
horario, algunas fórmulas, etc., y que se repita diariamente, aunque
dure poco tiempo.
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Al frecuentar los libros aprendemos muchas cosas que no están en
los textos. Aprendemos, por ejemplo, a realizar predicciones, a relacionar
experiencias propias con expresiones ajenas, a hacer conexiones entre
diferentes textos.
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Cuando el niño comprende que lo que signa se puede escribir en
castellano (otra lengua) y viceversa, aprende un sentido de la permanencia
que le es útil no sólo para aprender a leer.
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Es conveniente que antes de comenzar la lectura del libro propiamente
dicha se preste atención al título del cuento, asegurándose
de que el niño lo haya entendido, mencionando el nombre el autor/a
e ilustrador/a con dactilológico y/o signo, con el fin de iniciar
y fomentar su apreciación literaria.
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En este mismo sentido, preguntar al niño/a cuál cree que
será el tema del cuento ayuda a captar el interés en la
lectura. Al principio es común que los niños y niñas
no respondan a esta pregunta como espera el adulto, ya que no solemos
preguntarles su opinión sobre las cosas. Si esto sucede, trate
de darle un ejemplo o diversas opciones, haga preguntas específicas
que lo ayuden a organizar sus ideas. Si él no quiere exteriorizar
su opiniones, ofrézcale un modelo, pero no lo fuerce; recuerde
que éste es un proceso y toma tiempo. Por ningún motivo
contradiga o deseche las predicciones que el niño ofrezca; si para
usted no son claras las relaciones que el niño construye, pregúntele
cómo llegó a ellas para tratar de entenderlas. Prueben diferentes
maneras de comunicarse, como los dibujos, la ejemplificación, la
actuación, el juego simbólico, etc.
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Al terminar la lectura pueden retomar las predicciones iniciales del niño
y discutir si tienen que ver o no con el mensaje del texto.
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Es importante que el niño y el adulto manipulen con libertad el
libro y aprendan a explorarlo. Por lo general a los niños les gusta
mucho observar con detenimiento las imágenes. Familiarizarse con
éstas le permite hacer predicciones sobre lo que dicen las palabras
y constituye un territorio firme desde el cual se puede cimentar su aprendizaje
lector.
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Es importante respetar al niño durante la lectura. Deje que sea
él quien elija y determine los tiempos y ritmos de la lectura.
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Cuando lea con un niño o niña Sordo debe tener siempre presente
que la visión es su principal canal de comunicación. Mantenga
el contacto visual con él. Si el niño se distrae, busque
atraer su atención mediante gestos o signos o toque su hombro.
No lo toque en la cabeza y menos aún lo obligue a darse la vuelta.
Recuerde que generalmente las personas Sordas tienen una visión
periférica más amplia que los oyentes y no siempre tienen
que hacer contacto visual para prestar atención a los signos. En
el caso particular de una Sala es muy importante que el responsable se
asegure de mantener contacto visual con todos los niños y niñas
del grupo para garantizar la comunicación del mensaje. Esto no
es tan sencillo en la práctica, pero es absolutamente necesario
para que todos los niños se beneficien por igual de la lectura.
En estos casos se recomienda utilizar algunas estrategias como encender
y apagar la luz, golpear un par de veces el piso (si es de madera), pedir
apoyo a algunos niños para que ellos llamen la atención
de los demás, etc.
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Señalar tanto la ilustración como las palabras del texto
ayuda a afianzar el conocimiento.
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La lectura nos permite conocer el mundo y a nosotros mismos de manera
más profunda e intensa. Pero también el conocimiento que
tengamos del mundo hace más rica nuestra lectura. Procure darle
al niño más información de la que aparece en el texto.
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Haga pausas para que el niño observe el texto, las ilustraciones
y los signos durante el tiempo que requiera. No lo apresure.
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Para que el niño no pierda ninguna información, ya que debe
estar observando dos realidades: el libro y el signante, es muy importante
que se utilice el procedimiento descrito por J. Kyle de alternancia de
la mirada o también denominado atención dividida:
- Conseguir el
contacto visual llamando la atención del niño o la niña.
Cuando nos mire, señalar la palabra o imagen del libro, el
niño entonces mira lo que le señalamos.
- Volver a captar
su atención visual y signar o complementar lo que queremos
explicarle.
- Mantener el
contacto visual y después volver a señalar la palabra
o imagen que estamos describiendo. Si el niño ha roto el contacto
visual habrá que empezar otra vez por el primer punto.
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Retome los comentarios que el niño haya hecho sobre las ilustraciones,
y procure establecer conexiones con el texto, ejemplificando lo que se
espera que eventualmente él haga por su cuenta.
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Haga de la lectura una actividad estimulante e interesante
para el niño. Reiteramos que es fundamental que el niño
sienta libertad en la actividad de la lectura y que el adulto siga el
ritmo y el interés del niño; que no fuerce la actividad
para que el niño la disfrute y no sienta que es obligatoria.
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Para involucrar al niño en el cuento y lograr una participación
más activa, juegue con los signos, ubicándolas ya sea en
el niño o en el cuento. Sea creativo. Por ejemplo, si se describe
la vestimenta de algún personaje puede utilizar una prenda, un
muñeco o un disfraz.
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Igual que en las lenguas orales el tono, la intensidad y el timbre de
la voz se modifican para caracterizar el personaje (voz chillona o grave,
por ejemplo), en LSE se puede establecer todo tipo de variaciones y matices
modificando la forma de hacer los signos (más grandes para un personaje
extrovertido, más pequeños para uno tímido, otros
de tipo visual, táctil, etc.)
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Siempre hay que motivar al niño para que relacione sus propias
experiencias (culturales, emocionales, cognitivas, etc.) con el libro,
haciéndole preguntas, permitiendo pausas para que opine o dándole
ejemplos cotidianos.
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Use el libro como pre-texto. Juegue a dramatizarlo. Al dramatizar el
cuento el niño se involucra de forma más efectiva con la
narrativa, y puede relacionarlo más fácilmente con sus propias
experiencias, lo cual favorece la comprensión de los nuevos conceptos
con que se enfrenta.
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Es importante que un mismo cuento se relate o relea varias veces.
TEXTO
BASADO EN: Leyendo con niños Sordos: texto elaborado
por enseñame, A.C. y el Taller de Animación a la Lectura del
Fondo de Cultura Económica. México, D.F.: Artes Gráficas
Panorama, 2000.
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