Las personas Sordas son ciudadanos de derecho cuyas necesidades han sido ignoradas tradicionalmente por la sociedad en general y por las bibliotecas públicas en particular.
A pesar de que la sordera y sus consecuencias resultan invisibles para el ciudadano medio, tuvimos la oportunidad de descubrir poco a poco un mundo mucho más complejo y mucho más rico de lo que hubiésemos esperado. Una lengua fascinante, una cultura propia y una necesidad imperiosa de hacerse ver para reivindicar el derecho a poder comunicarse, a recibir una educación de calidad, a participar en la sociedad.
Fue necesario cambiar algunas cosas si queríamos que la biblioteca fuese útil para estas personas. Éramos conscientes de que queríamos contribuir a que tuviesen un verdadero acceso a la lectura, a las tecnologías de la información y a la participación en la cultura local. Sin embargo, las personas Sordas no podían acceder a todas estas posibilidades. Los trabajadores de las bibliotecas públicas municipales tampoco sabían cómo comunicarse con ellas, ni cómo conocerlas. Era necesario actuar, tomar la iniciativa.
Poco a poco nos fuimos conociendo sordos y oyentes. Decidimos empezar a trabajar juntos y creamos un grupo donde profesionales sordos y oyentes, padres y madres, escuelas de intérpretes..., aportasen sus visiones y experiencias para hacer la biblioteca más de todos.
Y aquí estamos, día a día, con nuevas ideas, entusiasmados todos porque reivindicamos el papel de la biblioteca pública como espacio privilegiado de comunicación y de encuentro. Encuentro con el saber, con el conocimiento, con la creación. Encuentro entre personas, personas con diferentes realidades, distintos puntos de vista, distintas necesidades. Creemos que todas y cada una de estas personas, independientemente de su situación, tienen su lugar y han de encontrar en la biblioteca un espacio para comunicar, para comunicarse, para construir juntos, entre todos, una comunidad más justa.
Aún estamos empezando, pero queremos que en nuestras bibliotecas las personas Sordas puedan acceder a los mismos servicios que ya disfrutan las personas oyentes. También es importante que los oyentes conozcan la realidad de las personas Sordas. La peor barrera de comunicación es el desconocimiento y la ignorancia del otro. Y esa primera barrera, entre todos, la hemos vencido.
Proyecto de fomento de la lectura entre la Infancia Sorda para profesionales de la cultura y la educación.
Fundación CNSE. Ultima actualización 23 de diciembre de 2003