Lourdes Gómez, Profesosa de niños y niñas Sordos en el Colegio Público "El Sol" de Madrid.

LOS "SENTIDOS" EN LA LECTURA

Para leer, uno diría que sólo necesita del sentido de la vista. Ciertamente, el acto físico de leer requiere el concurso de los ojos, de la percepción visual, del sentido de la vista. Pero leer no es sólo "ver las letras". Si así fuera no necesitaríamos "aprender a leer" en la escuela. En la lectura, intervienen otros procesos, esto es, el acto de leer es una suma de varios procesos que da lugar a la comprensión y al disfrute de los mensajes escritos.

¿Quiere decir esto que intervienen otros "sentidos" en la lectura?. No directamente... pero sí tienen "algo" que ver. Vamos a intentar imaginar el "viaje" de una información escrita hasta nuestro cerebro, hasta nuestra comprensión y reacción consecuente. Quizás así descubramos algunos "itinerarios" con los que no contábamos. En primer lugar necesitamos ver las letras. Enfocamos la mirada y ponemos en marcha nuestro sentido de la VISTA. Hay ya un primer reconocimiento: conocemos las letras que aparecen sobre el soporte físico (el papel o la pantalla del ordenador, por ejemplo). Pero las letras, por sí solas no nos dicen nada. Deberemos atribuirles significado y para ello necesitaremos encontrarlas unidas, formando palabras. Si sólo utilizo el sentido de la vista, puedo contar el número de palabras que aparecen simplemente fijándome en los espacios en blanco. Para atribuir significado a cada una de las palabras necesito conocerlas. Y aquí, habitualmente, interviene otro sentido: el OÍDO. Si vemos las letras, las reconocemos en el sentido de "sabemos como suenan" y las pronunciamos, aunque sea mentalmente, desde la primera hasta que aparece el primer espacio en blanco, nos oiremos pronunciando algo que, si lo hemos oído en otras ocasiones, podremos reconocer y que, si no lo hemos oído nunca, seguirá careciendo de significado.

El viaje no acaba aquí. Imaginemos que hemos reconocido esa palabra. La hemos oído otras veces y sabemos lo que significa pero... una palabra aislada no siempre constituye un mensaje. Recordar que estamos hablando de un texto, de un conjunto de palabras.... cuyo significado puede variar según con qué otras palabras aparezca en el texto. ¿Hemos visto las letras b, i, e, n y hemos reconocido la palabra bien?.

Nos suena, la hemos oído muchas veces, tenemos su significado asociado a algo positivo, algo que hacemos correctamente, algo adecuado... Pero después del espacio en blanco aparecen las letras e, n, f, e, r, m, o y si las reconocemos y le atribuímos su significado... necesitaremos modificar la idea, la comprensión del mensaje que hasta ahora teníamos ¿no es así?. Y de nuevo aparece aquí, no ya otro sentido sino otro componente fundamental del proceso de lectura que requiere de todos los sentidos con los que el sujeto se desenvuelve habitualmente: la EXPERIENCIA, las VIVENCIAS y la expresión verbal que las rodea y nos permite apropiarnos de ellas en el sentido de poder retenerlas y compartirlas posteriormente con los demás. Reconocer, comprender, en definitiva LEER estas dos palabras bien enfermo supone pues, además de ver las letras que las forman, conocer el significado de cada una de ellas y tener la experiencia de que una enfermedad puede serlo en tan alto grado que se merezca un "bien".

La experiencia, sobre todo la experiencia que somos capaces de verbalizar (en cualquier lengua, incluida la Lengua de Signos) es fundamental para poder ser un buen lector. Y la experiencia deja su impronta... a través de todos los sentidos. La experiencia es global aunque siempre haya algún sentido que participe más que otro. La experiencia es única, personal, diferente para cada uno de nosotros. Y lo más importante a efectos de aprendizaje de la lectura y la escritura es que esa experiencia tenga la oportunidad de ser verbalizada. No importa tanto, en este aspecto, con cuántos sentidos y con qué grado de precisión hemos percibido esas experiencias, esas vivencias. Importa sobre todo que puedan registrarse lingüísticamente. Con las dos palabras del ejemplo anterior bien enfermo un lector Sordo signante, que conozca la expresión signada correspondiente a la situación que quiere significar, puede tener alguna dificultad para "leerlas" en un primer momento, pero si sigue leyendo seguramente su experiencia le ayudará a atribuir a esas dos palabras los signos de "enfermedad importante". Sin embargo, un lector sordo que aunque ha visto, desgraciadamente, a algún enfermo de gravedad pero nunca ha oído la expresión "bien enfermo" ni ha visto los signos de "enfermedad importante" es difícil que consiga leer correctamente el mensaje. Quizás interprete que el enfermo está bien. Es una hipótesis. No es una lectura. Ve las letras, puede reproducirlas en dactilología pero no está leyendo.

Proyecto de fomento de la lectura entre la Infancia Sorda para profesionales de la cultura y la educación.
Fundación CNSE. Ultima actualización 23 de diciembre de 2003