Glosario

El niño yuntero

 

Carne de yugo, ha nacido más humillado que bello. Con el cuello perseguido por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta, a los golpes destinado, de una tierra descontenta y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo de vacas, trae a la vida un alma color de olivo vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza a morir de punta a punta levantando la corteza de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente la vida como una guerra, y a dar fatigosamente en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe, y ya sabe que el sudor es una corona grave de  sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja masculinamente serio, se unge de lluvia y se alhaja de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte, y a fuerza de sol, bruñido, con una ambición de muerte despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es más raíz, menos criatura, que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde en la tierra lentamente para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento como una grandiosa espina, y su vivir ceniciento revuelve mi alma de encina.

Le veo arar los rastrojos, y  devorar un mendrugo, y  declarar  con los ojos que  por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho, y su vida en la garganta, y sufro viendo el barbecho tan  grande bajo su planta.

¿Quién salvará a este chiquillo menor que un grano de avena? ¿De dónde saldrá el martillo verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón de los hombres jornaleros, que antes de ser hombres son y han sido niños yunteros.

Viento del pueblo
1937

  • Fundación CNSE
  • Ministerio
  • Proyecto hombre
  • Proyecto hombre

INDICE

REDES SOCIALES

  • facebook
  • twitter

CONTACTO

C/Islas Aleutianas, nº 28. 28035 Madrid.
Teléfono: 91 376 85 60, Fax: 91 376 85 64,