Las emociones son procesos complejos que surgen en nuestro cerebro. Es la unión entre acción, sentimiento y pensamiento.
Las emociones más conocidas son el miedo, la tristeza, la rabia y la alegría. También son importantes la tranquilidad, el asco, la frustración, el enfado, el placer, el amor, la satisfacción, nerviosismo, confianza, etc.
Nuestro comportamiento está relacionado con lo que pensamos y también con las emociones que sentimos.
Si conocemos nuestras emociones, podremos entender mejor lo que nos pasa, nos sentiremos más seguras y reaccionamos mejor. Así seremos más hábiles para resolver las dificultades que nos encontremos en nuestra vida. También es muy importante entender las emociones de las personas con quienes nos relacionamos.
Los psicofármacos nos ayudan cuando estamos bloqueadas, cuando llevamos demasiado tiempo tristes o cuando la ansiedad nos ha paralizado. Pero también hacen que no sintamos nuestras emociones. Los psicofármacos nos impiden tener experiencias emocionales. Por eso sólo hay que tomarlas con supervisión médica y por un tiempo corto.
Para conocer las emociones hay que experimentarlas. Ahora te contamos algunos consejos para que aprendas a entender tus emociones.
Entender las emociones es un proceso lento.
No pienses continuamente en errores del pasado.
No hay emociones malas o buenas. Todas son necesarias.
Aprende palabras y signos para cada emoción que experimentes.
(el porqué) de esa emoción: ¿Cómo ha surgido? ¿De qué me sirve esta experiencia?
Es normal que aparezcan varias emociones al mismo tiempo. Diferenciar cada una de las emociones es necesario para entenderlas.
Por ejemplo, dentro del miedo, de menos a más está la inquietud, nerviosismo, ansiedad, temor, desesperación, pánico, horror o terror.
Veamos algunos aspectos de las emociones más habituales.
Cuando nos sentimos tristes no nos apetece hacer nada. Nuestro cuerpo necesita parar. Estar triste no es malo y no hay que huir de la tristeza.
Nuestro cuerpo se pone en alerta, mejora nuestra capacidad para observar el entorno y nuestra agilidad. El miedo muchas veces nos salva la vida.
Aparece cuando queremos algo y al final no lo hemos conseguido. Nos sentimos contrariadas e incomprendidas. Experimentar el enfado en la infancia, nos ayuda a entender y controlar la frustración cuando somos mayores.
Para practicar la serenidad reserva un tiempo todos los días para ti, donde poder estar en calma, sin información externa. Toma conciencia de tu cuerpo, tu mente y tus sentimientos. La respiración y la meditación pueden ayudarte.
Nos da energía y ganas de hacer cosas. Reserva unas horas a la semana a hacer algo divertido, mejor con amistades. Es la forma de recuperar energía para el resto de la semana, trabajar, estudiar, cuidar, etc.
"Como las emociones son estados mentales, el método para manejarlas debe venir de adentro nuestro. No existe otra alternativa. No pueden ser liberadas por técnicas externas."
(Dalai Lama)