DestinatariosLa prevención del consumo de alcohol es un fenómeno que pasa por incidir sobre él desde distintos frentes: socio-comunitario, escolar, familiar, etc.Este material se dirige a facilitar este trabajo de prevención desde el ámbito escolar, pero también se puede utilizar en centros juveniles, asociaciones, etc. Está pensado para ser utilizado con grupos de adolescentes sordos y con discapacidad auditiva a partir de 12 años de edad por lo que, lo primero, es conocer un poco a este colectivo.
Los adolescentes sordos son, ante todo, adolescentes, es decir, queestán en esa etapa tan especial en la que han dejado atrás la niñez, pero todavía no son adultos.Su cuerpo cambia, empiezan a tener nuevas sensaciones, y todo es nuevo, todo está por estrenar y por descubrir.
Y además son, entre otras muchas características: sordos. Esto no quiere decir que solosean eso, pero es una particularidad importante en su forma de enfrentarse a su desarrollo como personas adultas y a esas nuevas experiencias que tienen alrededor, como la del consumo de alcohol.
Al igual que ocurre con los adolescentes oyentes, cada uno tiene sus propias características: carácter, experiencias vitales, gustos, aptitudes académicas, etc. Pero a esto hay que añadir otros factores relacionados con su pérdida auditiva que pueden acentuar esas diferencias: algunos tienen restos auditivos; a otros la sordera les ha sobrevenido después de haber adquirido la lengua oral, a otros antes; algunos llevan implante coclear o audífono bien adaptado, a otros no les aporta mucho; algunos tienen padres que también son sordos, otros tienen padres son oyentes, etc.
También hay que tener en cuenta que pueden no comunicarse de la misma manera. Hay muchas formas de comunicarse con estos adolescentes dependiendo de la situación: en lengua de signos, en lengua oral, apoyarse con texto escrito ocon lectura labial, etc. E incluso puede darse el caso de que algunos se encuentren con problemas a la hora de entender algunos textos escritos difíciles, o de expresarse por escrito y es mejor utilizar otras formas más visuales, etc. Lo importante es conocer a los adolescentes con los que se va a utilizar este material: si usan intérprete de lengua de signos, las experiencias previas que tienen, la presencia de alcohol en su entorno cercano y en su tiempo libre, cómo prefieren expresarse, etc.
A todos los adolescentes sordos les ha llegado información sobre el alcohol y su consumo. Alguna de esta información ha sido completa, accesible, comprensible, pero otra no tanto. Viven en entornos (familias, centros educativos, medios de comunicación, etc.) en los que se encuentran barreras de comunicación y de acceso a esta información. Estas son algunas de ellas:
Hay muchas campañas de prevención del consumo de alcohol que se presentan en formato escrito (folletos, guías, páginas web, etc.) y aunque es un buen soporte a través del cual acceder a esta información, porque es muy visual, puede que algunos adolescentes sordos encuentren barreras a la hora de entender textos difíciles.
Una gran parte de lo que se aprende sobre el alcohol y las drogas viene por vía auditiva: comentarios que hacen los demás, explicaciones en clase, diálogos de los personajes de las películas, de las series, etc. Es lo que se llama “aprendizaje incidental” yes un aprendizaje en el que los adolescentes sordos encuentran más obstáculos. No hay que olvidar que muchos de los aprendizajes que se generan sobre el alcohol y su consumo provienen de ahí, de lo que los demás dicen. Los audífonos y los implantes cocleares son una gran ayuda para entender mejor la información del habla pero no quiere decir que se oiga perfectamente. El aprovechamiento que se hace de estas ayudas es muy desigual, y depende de muchos factores.
Interpretar lo nuevo y darle significado depende mucho de las experiencias y los conocimientos que se tengan: sobre la vida, sobre las relaciones humanas, sobre uno mismo, etc. Algunos adolescentes sordos han tenido más experiencias vitales desde la infancia y se han podido comunicar sobre ellas mientras que otros no tanto: por sobreprotección, por encontrarse con barreras de comunicación con su entorno cercano, etc.
Como se desprende de lo anterior, trabajar la prevención entre este colectivo no ha de ser radicalmente diferente a lo que se hace con los adolescentes oyentes, ya que también son básicamente adolescentes. Pero hay algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de entender el comportamiento de los adolescentes sordos frente al alcohol, al desigual efecto de las campañas de prevención al uso, etc.
Muchas de las campañas de prevención del consumo de alcohol entre adolescentes no son realmente accesibles para los adolescentes sordos, en gran parte por las barreras de acceso a la información explicadas anteriormente: publicaciones en texto, spot televisivos que utilizan juegos lingüísticos que no calan de igual manera entre los adolescentes sordos, etc..
Además de las deficiencias en la accesibilidad de estas campañas al uso, existen otros muchos factores que influyen en la efectividad de estas campañas, como por ejemplo, que los adolescentes sordos no se ven del todo representados en ellas ya que no aparecen protagonistas sordos, factor importante a la hora de conectar con el contenido de la campaña.
Otro aspecto a tener en cuenta, a la hora de afrontar el fenómeno de esta prevención y entender su comportamiento es que los adolescentes sordos pueden ser más sensibles a imitar que hace algún compañero o compañera sordo, por el hecho de ser sordo y pensar que “si es sordo y lo hace, pues yo también lo hago”. No tiene por qué ser siempre así, pero en algunos casos puede darse y habría que tenerlo en cuenta a la hora de interpretar su forma de actuar.
A veces, entre algunos adolescentes sordos se puede pensar que una forma de ser aceptado por el grupo de iguales oyentes es hacer lo que hacen los demás: beber alcohol, y piensan que es una buena forma de ser aceptados más fácilmente. También, otro pensamiento que puede estar influyendo es beber alcohol con la esperanza de vencer la vergüenza que pueden sentir por ser sordos, o por ser diferentes, o por utilizar lengua de signos. Al igual que en el caso anterior, esto no quiere decir que todos los adolescentes sordos se comporten así ante el alcohol, pero en algunos casos ocurre y es importante tenerlo en consideración.

