Muchas veces al final de la entrevista de trabajo la persona entrevistadora te pregunta: “¿Tienes alguna duda?”, “¿Quieres preguntarme a mí algo?”.
Tú tienes que preguntar algo. Está mal no decir nada y parece que no tienes interés.
Algunas preguntas que tú puedes hacer son, “¿La empresa ofrece espacios donde poder aportar ideas?”, o “¿En esta empresa se puede avanzar si se trabaja bien?”, “¿La idea de la empresa es contratar a varias personas?”, “¿Trabajaríamos en equipo?”.
Piensa preguntas reales que tengas, por ejemplo “¿Cuándo piensa que pueden dar una respuesta?”.
En la primera entrevista no preguntes por el sueldo o las pagas extras. Si, por ejemplo, te vuelven a avisar para una segunda entrevista o para hacer una prueba, sí puedes preguntar.